Un equipo de sobremesa. Todo lo que pide un cultivo.
Vaso, sondas, bombas e interfaz en un solo equipo conectado. Desliza para desmontarlo.

Un biorreactor de sobremesa, de 1 a 10 L, que vigila cada cultivo, registra cada cambio y te ayuda a entender qué ha pasado. Para que el siguiente experimento parta de datos, no de una corazonada.
Él propone. Tú decides.
Cuarto día de un fed-batch. Algo se ha desviado por la noche. Por la mañana la curva es otra y nadie lo vio pasar: tienes pH y temperatura, pero no qué cambió, cuándo ni quién lo tocó.
08:30, primer vistazo. La curva cayó a las 02:30 y nada en el registro dice por qué. El día empieza con una suposición.
Pasa lo mismo cuando un proceso que funcionaba en el laboratorio se comporta distinto al escalar: sin registro, la reunión acaba con opiniones, no con respuestas.
ProblemaUna desviación de madrugada que nadie vio.
Lee el estado del reactor en directo y avisa de lo que se está desviando, con una explicación que puedes contrastar con los datos. También a las 3 de la mañana.
ProblemaUna tarde pasando datos a una hoja de cálculo.
Gráficas, eventos y cambios en un solo sitio, y un registro del lote que puedes pasarle a otra persona.
ProblemaCambios que nadie puede rastrear.
Quién cambió qué, valor anterior y nuevo, y por qué. Los operarios ejecutan; los supervisores cambian consignas. Cada cultivo se exporta en CSV.
ProblemaUna IA metiendo mano a tu cultivo.
Nunca cambia tu proceso por su cuenta: lo aprueba una persona y las dos cosas quedan registradas. El control se queda en el propio equipo, con un paro de emergencia que cualquiera puede pulsar y un watchdog que para bombas y calefacción si el ordenador deja de responder.





Vaso, sondas, bombas e interfaz en un solo equipo conectado. Desliza para desmontarlo.
Un vaso de borosilicato sobre un soporte de acero inoxidable. Una manta calefactora y un dedo frío mantienen la temperatura; un motor brushless mueve los agitadores.
Las sondas digitales de pH y oxígeno disuelto y una PT100 van en la tapa. El cable del motor se enchufa encima del accionamiento; los cables de las sondas y las líneas de alimentación bajan con él desde la torre.
Ácido, base, alimentación y antiespumante. Cada línea de silicona sale de su botella, pasa por su propia bomba peristáltica y sigue el arco hasta el vaso.
Una célula de carga para alimentar por peso y cuadrar el balance de masa. Aire, oxígeno, nitrógeno y CO₂ con cuatro controladores de caudal másico. Los lazos de control corren aquí, junto al cultivo.
Una pantalla en el reactor, y la misma interfaz en tu portátil, tablet o móvil, en el laboratorio o en casa.
Cada lectura, cada cambio, registrado. A partir de aquí, toma el relevo el agente.
Ingeniero de bioprocesos. Ha llevado procesos de fermentación del laboratorio a plantas GMP, ha dirigido pruebas de aceptación en planta completas (una de ellas en Canadá), ha diseñado un biorreactor de un solo uso desde cero y ha liderado la integración de la IA en el control de biorreactores.
Quince años entre el laboratorio y la planta. Ha puesto en marcha una planta piloto GMP y ha llevado upstream de 3 L a 200 L, con bacterias y células vegetales. Se encarga de que el reactor llegue ajustado, no como un proyecto de tres semanas.
Ingeniero mecánico con experiencia en equipos farmacéuticos y diseño de biorreactores. Elimina en el diseño los fallos que ya ha visto en planta.
Funciona en el navegador: en la pantalla del propio reactor, en un portátil, una tablet o un móvil de la red del laboratorio. Un modo de formación con un reactor simulado te deja aprender sin jugarte un cultivo.



El asistente lee el cultivo en directo y te lo explica. No toca el reactor.
Lecturas, consignas y todos los actuadores de un vistazo, con el estado de cada lazo.
pH, temperatura y oxígeno disuelto durante todo el cultivo, con tus anotaciones sobre la curva.
Fases con condiciones de entrada: el cultivo avanza cuando está listo, no cuando lo dice el reloj.
La empresa es nueva. Nuestros años en planta, no. Pide una demo y juzga tú mismo el equipo y a las personas.
No. Propone; una persona aprueba. Cada sugerencia y cada decisión quedan registradas.
El cultivo sigue. El control vive en el reactor, no en la nube.
Sí. Lecturas, alarmas y el asistente, en tu móvil estés donde estés. El control se queda en el banco: el reactor ejecuta sus lazos en local.
Está diseñado pensando en la integridad de datos: roles, un audit trail (registro de auditoría) que no se puede editar a escondidas y exportación completa. De serie no es un sistema GMP validado. Cuéntanos qué necesita tu QA y te diremos con honestidad a qué distancia estamos.
Depende de la configuración. Te damos una cifra en la primera llamada.

Compramos vasos, calefacción, sondas, bombas y componentes de accionamiento a un pequeño grupo de fabricantes con los que trabajamos de cerca. Presupuestos, muestras y componentes nuevos: [email protected]